Y tocó su mano, y la fiebre la dejó;
y ella se levantó,
y les servía
Mateo 8:15
En
el pasaje vemos cómo en la casa de uno de los discípulos de Jesús, en este caso
Pedro se encontraba postrada en cama su suegra a causa de una terrible fiebre
que la aquejaba. No sabemos desde hace cuantos días estaba en esa condición, de
lo que si estamos seguros es que se sentía muy mal.
Los
que en alguna ocasión han padecido una alta temperatura corporal saben lo
complicado que es: debilidad, mareos, confusión entre otros síntomas que
agravan más la enfermedad.
Quizá
los que con ella estaban no sabían que hacer o a quién recurrir, o tal vez
habían usado algún remedio natural sin éxito alguno, hasta que llegó Jesús,
entró hasta donde estaba la mujer, tocó su mano y al instante su fiebre cesó.
La sanidad fue absoluta que la Escritura declara que de manera inmediata la
mujer se levantó y servía a Jesús.
En
este relato vemos como las situaciones cambian y son diferentes desde el
momento en que Jesús está en nuestra casa. De tal manera que debemos de tratar
siempre que Él habite en nuestros hogares de manera permanente.
Queremos
orar por ti
Templo
Cristiano Eben-ezer
Saludos
cordiales, bendiciones
Maná
para Eben-ezer
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