miércoles, noviembre 14, 2018

SANIDADES CUANDO DIOS ESTÁ EN CASA




Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga,
y entró en casa de Simón.
La suegra de Simón tenía una gran fiebre;
y le rogaron por ella.
E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre;
y la fiebre la dejó,
y levantándose ella al instante, les servía
Lucas 4:38-39


Jesús había hablado y actuado en la sinagoga de la manera más sorprendente. Cuando terminó el culto de la sinagoga, Jesús se fue con sus amigos a la casa de Pedro. Los judíos tenían la costumbre de tomar la comida principal del sábado inmediatamente después del culto de la sinagoga, la hora sexta. Jesús podía muy bien haber reclamado el derecho a descansar después de la experiencia emocionante y agotadora del culto de la sinagoga. Pero una vez más se le hizo saber la  necesidad de Su poder y  Él se dió a los demás. Ese milagro nos dice algo acerca de tres personas:

Jesús nunca estaba demasiado cansado para ayudar. La necesidad de otros siempre tenía prioridad, de ayudar.  Un milagro no era para Jesús una manera de aumentar Su prestigio. El ayudar no era un deber pesado y desagradable. Él ayudaba instintivamente porque estaba totalmente interesado en todos los que necesitaban Su ayuda.

Nos dice algo acerca de los discípulos, no hacía mucho que conocían a Jesús pero ya habían empezado  a aprender a presentarle todo sus problemas. La suegra de Pedro estaba enferma, el sencillo hogar estaba con demasiada gente y la cosa más natural del mundo para los discípulos era decírselo a Jesús.

Nos dice algo acerca de la suegra de Pedro.  Tan pronto como se sintió bien, empezó a atender a las necesidades de los demás.  Uso su salud recuperada para un servicio renovado. Una gran decisión.  Sana para servir. Jesús nos ayuda para que podamos ayudar a otros.



Hoy Jesús quiere entrar a tu casa y obrar un gran milagro. La decisión es tuya el anhela tocar tu vida para que seas de bendición en Su obra, extendiendo el Reino de los cielos, a través de los dones y talentos que el Señor ha depositado en ti. Tal vez  predicando Su Palabra, o ministrando a los más necesitados, o compartiendo las enseñanzas bíblicas en la escuela dominical. O también como maestro de niños. Como dice Su Palabra dad de gracia lo que de gracia habéis recibido.


Queremos orar por ti


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