El alma del perezoso desea, y nada alcanza;
Mas el alma de los diligentes será prosperada.
Proverbios 13:4
La Biblia constantemente nos dice que debemos buscar a Dios diligentemente, y escuchar y obedecer sus mandatos. Pero, ¿Para qué? Deuteronomio 28:1-2 nos dice que si oímos y obedecemos, ¡Las bendiciones vendrán sobre nosotros! Porque "Él recompensa a los que lo buscan" (Hebreos 11:6). La prosperidad es resultado de la diligencia. Como se señala en Proverbios 10:4: "La mano de los diligentes enriquece".
Debemos ser diligentes y fieles a Dios en el diario vivir. Tome la decisión de ser fiel en su trabajo, en la iglesia, en su vida de oración y en darle prioridad a la Palabra de Dios. Nuestra alma prospera a medida que pasamos tiempo en la Palabra y a medida que la creemos y la vivimos en obediencia a Dios. El resultado será lo que dice 1 Juan 3:22: "... y cualquiera cosa que pidamos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él".
La primera regla para ser prosperado es ¡no darse por vencido! Manténgase en la Palabra; manténgase en lo que Dios le ha indicado que debe hacer. Aun si comete un error, arrepiéntase y vuelva al camino. Eso es fidelidad y es parte de una vida de prosperidad, porque "el hombre fiel recibirá muchas bendiciones" (Proverbios 28:20).
Que Dios nos ayude a vencer la pereza, si somos diligentes en primer lugar, para buscarle, Él hará prosperar nuestro camino, hará prosperar todo lo que hacemos, porque El quiere gente activa, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor. (Romanos 12:11)


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