Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar.
Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, y si corrieres, no tropezarás.
Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, y si corrieres, no tropezarás.
Retén el consejo, no lo dejes; guárdalo, porque eso es tu vida.
Proverbios 4:11-13
La fabula infantil “la tortuga y la liebre” es el relato de una carrera entre una veloz liebre y una lenta tortuga. Como era de esperar, la liebre saltó hasta ponerse a la cabeza de la carrera por un amplio margen. Hinchada de orgullo por ello, decidió entonces que tenía tiempo más que suficiente para detenerse a echar una siesta. Mientras la liebre dormía, la tortuga continuó lenta y metódicamente su carrera. Finalmente paso a la liebre. Ésta se despertó más tarde sólo para darse cuenta de que había quedado atrás. A pesar de todo, la tortuga le ganó proporcionando la base de la vieja moraleja que presenta esta historia: el lento pero constante es el que gana la carrera. La falta de disciplina de la liebre le costó el triunfo alcanzado por la tortuga.
En muchos sentidos, la vida es como una carrera. Sólo los que se mantengan disciplinados en ese viaje llegarán hasta la meta.
Debemos estar dispuestos a adoptar las enseñanzas de la Biblia como fuente de nuestras decisiones, en vez de apoyarnos en nuestras propias ideas. En Proverbios la sabiduría da vida y es vida. Vivir como ha planeado Dios produce vida buena y alegre.
Cuando la persona encuentra una enseñanza sabia, se debe aferrar a ella. Las enseñanzas sabias no son cosas de esas que probamos un tiempo y después desechamos. Al contrario: se deben convertir en los principios que guíen nuestra vida.
Con tantas decisiones que debemos de tomar en la vida, nadie tiene la sabiduría suficiente para tomarlas todas sin tropezar o caer. Los creyentes pueden aceptar la sabiduría de Dios y permitir que sea Él mismo quien los guíe por las sendas de la vida.
En muchos sentidos, la vida es como una carrera. Sólo los que se mantengan disciplinados en ese viaje llegarán hasta la meta.
Debemos estar dispuestos a adoptar las enseñanzas de la Biblia como fuente de nuestras decisiones, en vez de apoyarnos en nuestras propias ideas. En Proverbios la sabiduría da vida y es vida. Vivir como ha planeado Dios produce vida buena y alegre.
Cuando la persona encuentra una enseñanza sabia, se debe aferrar a ella. Las enseñanzas sabias no son cosas de esas que probamos un tiempo y después desechamos. Al contrario: se deben convertir en los principios que guíen nuestra vida.
Con tantas decisiones que debemos de tomar en la vida, nadie tiene la sabiduría suficiente para tomarlas todas sin tropezar o caer. Los creyentes pueden aceptar la sabiduría de Dios y permitir que sea Él mismo quien los guíe por las sendas de la vida.


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