Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna
Juan 3:16
Es tal vez el versículo más importante de la Biblia que revela
la actitud, el propósito y el deseo de Dios para con el hombre. Ama al mundo, a
todos los hombres que se han revelado contra Dios, Dios ama a Sus enemigos y quiere que tengan vida
eterna que Jesús mismo goza. No se trata
de la existencia terrenal y limitada, sino de la vida eterna que existe
solamente en la dimensión espiritual y celestial donde habita Dios. No
alcanzar la vida eterna es perderse,
porque el propósito de la existencia del hombre no es algo que pueda lograrse
en este mundo, el que no alcanza la vida eterna realmente no ha vivido. Dios
mostró la profundidad de Su amor cuando envió a Su único Hijo a morir, con
inconcebibles dolores, para que el mundo alcance la vida verdadera.
Para recibir esta vida que Dios ofrece por medio de Su Hijo es necesario
que el hombre responda al llamado de Dios, que es CREER, y creer es mirar a Jesucristo con dependencia
y súplica, confiar en Su Palabra,
aceptar que Él manifiesta la gloria
divina, Es esperar de lo que uno busca en la vida.
El propósito de Dios al mandar a Su Hijo a este mundo no fue
condenar al mundo sino salvarlo. Jesucristo no vino a separar a los aprobados
de los desaprobados, sino a rescatar a todos, pues todos lo han rechazado Sin
embargo el resultado de la venida del Hijo para los que rechazan Su oferta de
vida es condenación. El ser humano fue creado para vivir en relación con Dios
en el mundo eterno.
Sus únicas opciones
exigen una decisión. El resultado de enfrentar a Jesús tiene que ser
vida o condenación. Esto fue cierto para aquellos que enfrentaron a Jesús en Su
persona mientras anduvo en la tierra, y es cierto, hoy cuando uno enfrenta a
Jesús por medio del testimonio que los cristianos y la Biblia dan de Él.
Sin embargo, la condenación nunca es la voluntad de Dios más
bien el hombre se condena a si mismo por la preferencia que muestra hacia las
tinieblas de condenación y muerte. La decisión del hombre, de encubrir su
maldad y retenerla, resulta en su condenación. Pero reconocer que no podemos
hacer nada, que todo depende de Dios, es el principio de la fe que Dios da para
salvar a todo aquel que cree, y así obtener la vida eterna.
Queremos
orar por ti
Templo
Cristiano Eben-ezer
Saludos
cordiales, bendiciones
Maná
para Eben-ezer
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