He aquí nuestro Dios a quien servimos
puede librarnos del horno de fuego ardiendo
Daniel 3:17
puede librarnos del horno de fuego ardiendo
Daniel 3:17
Por
una lesión que tuve años atrás, sufro dolor crónico en la espalda, los hombros
y el cuello. No siempre es fácil confiar en el Señor y alabarlo cuando me siento
más dolorida y desanimada. Pero, justamente, en esos momentos insoportables, la
presencia constante de Dios me consuela y me fortalece, al asegurarme de Su
bondad inmutable, Su poder ilimitado y Su gracia sustentadora. Y, en los
momentos de duda, la fe de Sadrac, Mesac y Abed-nego me alientan, ya que ellos
adoraron a Dios y confiaron en Él aun cuando su situación parecía sin salida.
El
rey Nabucodonosor amenazó con arrojarlos a un horno ardiente si no adoraban su
estatua de oro y abandonaban al Dios verdadero (Daniel 3:13-15), pero ellos
demostraron valentía y fe. Nunca dudaron de que el Señor era digno de su
adoración (v. 17), «aunque» no los rescatara de su dificultad (v. 18). Y Dios
no los dejó solos en su necesidad; se unió a ellos y los protegió (vv. 24-25).
Dios
tampoco nos deja solos a nosotros. Permanece a nuestro lado en pruebas que
parecen ser tan destructivas como el horno de Nabucodonosor. Aunque nuestro
sufrimiento no termine de este lado de la eternidad, Dios es y será siempre
poderoso, confiable y bueno. Podemos descansar en su compañía constante y
amorosa.
En
este año año, confiemos mas en Dios, sabiendo que Él está con nosotros siempre.
Queremos
orar por ti
Templo
Cristiano Eben-ezer
Saludos
cordiales, bendiciones
Maná
para Eben-ezer
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Tomado
y adaptado de Nuestro Pan Diario


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