trayendo a la memoria la
fe no fingida que hay en ti,
la cual habitó primero en
tu abuela Loida, y en tu madre Eunice,
y estoy seguro que en ti también.
2 Timoteo 1:5
Poco sabemos de estas dos mujeres, lo que sí está muy claro era que eran dos mujeres temerosas de Dios.
Loida y Eunice eran respectivamente la abuela y la madre de Timoteo, discípulo joven del apóstol Pablo. Sabemos que eran mujeres de Dios porque ejercieron una gran influencia sobre Timoteo desde que era un niño.
Esa fe no fingida que había en ellas las llevó a enseñarle las Escrituras a Timoteo desde pequeño, guiándolo en la búsqueda de Dios, haciendo de la oración un hábito, enseñándole la obediencia de tal manera que siendo ya joven, Timoteo se convirtió en un instrumento útil para el servicio de Dios.
Todo esto por estas dos grandes mujeres de Dios que lo llevaron a conocer al único Dios verdadero.
Queremos
orar por ti
Templo
Cristiano Eben-ezer
Saludos
cordiales, bendiciones
Maná
para Eben-ezer
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